Entrevistas

La Protectora de la Infancia llama a trabajar con urgencia por la re-vinculación familiar

Foto por Portal Puente Alto

Por Fundación Infancia y Cultura


16 de Septiembre de 2021

El rostro de la pobreza son los niños, y los últimos años han sido crudos en la explicitación de esta realidad que afecta a más de un millón de menores en Chile.

Logo Protectora de la Infancia

La Protectora de la Infancia trabaja desde 1894 por transformar este contexto a través de un trabajo incesante que hoy tiene por objetivo fundamental, más que la necesaria aplicación de conceptos técnicos para la descripción del problema, la comprensión de que la familia es un bien que hay que resguardar.
La cena anual de La Protectora, efectuada el lunes pasado, tuvo esta vez un sello especial, centrado en la emoción, a través de testimonios de jóvenes que vivieron en alguna de sus residencias y que hoy se encuentran construyendo su futuro.

Pero el mejor nexo con el espíritu de lo que se quiso transmitir vino de la mano de la música, que, como dijo el director Jorge Pacheco, a cargo de la orquesta “Semillas Armoniosas” de la casa Nuestra Señora del Camino (Puente Alto), “permite acceder a lo trascendente”. Ahí estaban Millaray, Diego, Matías, Justin y Montserrat con sus violines; la concertino Catalina Bravo (viola) y su hermano Antonio; los contrabajistas Lucero y Elías; y los cellistas Bárbara e Iris, mostrando sus incipientes habilidades como instrumentistas, e incluso como compositores.

Orgullosos y felices, dieron cuenta de lo aprendido y de cómo la música les permitía ser ellos mismos, identificarse. En buenas cuentas, “ser considerados personas, y no casos sociales derivados del tribunal”, en palabras de María Inés Ross, directora estratégica de La Protectora.

“No pasar de largo delante del dolor”

Por cierto, persisten problemas como obtener recursos económicos, siempre escasos; la necesidad de ampliar un voluntariado de calidad, y movilizar el interés público, siendo eficaces en la instalación de la discusión nacional en torno a la pobreza. También, entender la urgencia de aumentar los recursos destinados a la familia para posibilitar el desarrollo de habilidades básicas en los primeros años de la vida de los niños.

El punto es que si la familia está debilitada, es muy difícil que alguien provea los llamados “bienes no cognitivos” (James Heckman), como la alegría, el cariño, el hábito para el trabajo y el gusto por el deporte o el arte.

Cualquier mejora a este respecto pasa porque la sociedad chilena tenga un conocimiento profundo de las causas de la pobreza. Por eso es que el padre Mariano Puga instó a “tener compasión, a no pasar de largo ante el dolor”.

“Caridad con fuerza”

Alicia Amunátegui, quien preside La Protectora de la Infancia desde hace 44 años, recordó cómo las necesidades que se presentaban en los orígenes de la institución se han ido transformando: “El pan, el techo y el abrigo iniciales ya se han convertido en temas de mayor gravedad, como son la prevención del maltrato, la reparación del abuso y/o el abandono; más una salud mental deteriorada y la descomposición de la familia. Todo ello no puede esperar”.

Por eso instó a los presentes a sellar su compromiso a través de un voluntariado activo. Lo que ella llamó “una forma de caridad con fuerza”.

“Hace exactamente un año -agregó- nos reunimos para reflexionar sobre la situación que aquejaba a los niños que venían a nosotros desde el Sename y de Tribunales de Familia, y las leyes todavía no la aclaran”.

Terminó citando al Papa Francisco: “Cuando los niños son recibidos, amados, custodiados, tutelados, la familia está sana, la sociedad mejora y el mundo es más hermoso”.

Dimensión clave

Tras la cena se efectuó un panel, conducido por el periodista Nicolás Vergara, en el que intervinieron el padre Mariano Puga; María Inés Ross; Constanza Bordagorry, jefa técnica de La Protectora, y José Manuel Ready, gerente social, quienes dieron cuenta de algunos planes destinados a impulsar el progreso de las residencias. Entre ellos, los proyectos “Juguemos juntos”, relacionado con el desarrollo del apego y el contacto con los niños, y “Pequeños artistas”, que busca financiar talleres en áreas como la música, y otras.

Pero el punto donde se hizo hincapié fue en el plan de “Re-vinculación familiar”, destinado a apoyar a los padres para que puedan hacerse cargo responsablemente de sus hijos, disminuyendo así el tiempo de permanencia de estos en los hogares. “Hoy los recursos de subvención estatal no permiten abordar esta dimensión, pero nosotros creemos que es clave. La Protectora no sustituye a la familia de origen; somos un complemento, y lo que queremos es reunificar a la familia, que los niños puedan volver a sus casas”, señaló María Inés Ross.

Constanza Bordagorry añadió que “el tecnicismo enfría el contacto real. Hoy tenemos que preguntarnos por qué el papá o la mamá no pudieron asumir sus responsabilidades; entender al ser humano para intentar reparar ese daño, ese dolor, y que la familia pueda reconstituirse”.

“Es importante introducir una mirada más colaborativa entre Estado, sociedad civil y donantes, para en conjunto buscar solución a problemas sociales urgentes”.

ALICIA AMUNÁTEGUI, PRESIDENTA DE LA PROTECTORA DE LA INFANCIA

Autor: Juan Antonio Muñoz H. – El Mercurio (2017). Artículo rescatado en Economía y Negocios