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La ansiedad y la depresión están afectando a los niños chilenos

Por Fundación Infancia y Cultura


16 de Septiembre de 2021

Aunque son más habituales entre adultos, la ansiedad y la depresión también afectan a los niños. Se trata de un problema que no es ajeno a Chile, según médicos y especialistas entrevistados, quienes aseguran que estos trastornos son cada vez más frecuentes en las consultas.

En el Hospital Infantil Calvo Mackenna han notado un aumento de los casos y a edades más tempranas, asegura el doctor Sergio Zamora, jefe de psiquiatría. “Ha habido un aumento significativo de los casos, pero además ahora nos llegan niños muy chicos y graves, de siete u ocho años, algo que antes era muy raro”, dice el médico, quien añade que el 60% de las urgencias en menores de 15 años en ese recinto se deben a intentos suicidas.

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“Y se sabe que una de las primeras causas de suicidio es la depresión”, comenta. “Muchos ingresan por un cuadro de agitación de conducta, pero al estudiar el caso uno encuentra que en el trasfondo hay un cuadro depresivo o ansioso”, explica.

Una situación muy similar ocurre en el Hospital Sótero del Río, según cuenta la doctora Caterina Pesce, médico de la unidad de hospitalización infanto-juvenil de estadía corta. “Los últimos tres años nos hemos enfrentado a recibir a niños más chiquitos con estas dificultades”, dice. “Es algo que nos preocupa, porque nuestro grueso es de 14 a 16 años, pero ahora está ocurriendo en menores de 10 años y hemos tenido que flexibilizar la hospitalización para ellos”. Y agrega: “También se ha vuelto un tema súper frecuente en el área ambulatoria”.

Desde centros privados relatan un escenario parecido. “En términos de cantidad de consulta, uno ve que estos cuadros no son poco frecuentes”, dice Nicole Vásquez, psiquiatra infanto-juvenil de la Red de Salud UC. “El déficit atencional y los problemas de conducta son los más comunes, pero ahora cada vez vemos más depresión y ansiedad en niños en etapa escolar”.

Coincide su colega Andrea Aguirre, psiquiatra de la Clínica de la Universidad de los Andes, quien asegura que, en general, han crecido las consultas por varias patologías, pero que los cuadros ansioso-depresivos son los más comunes entre los que tienen entre seis y once años.

“Es difícil que se vea solo alguno de los dos en los niños, porque su sistema nervioso está en desarrollo y los síntomas son variados”, explica Aguirre, quien, junto a la doctora Vásquez, cree que es necesario realizar estudios epidemiológicos que ayuden a medir la percepción que tienen los especialistas (ver recuadro).

El estudio local más reciente, que fue realizado en 2012 por un grupo liderado por la doctora Flora de la Barra, ya indicaba que el 22,5% de los niños chilenos tenía algún problema de salud mental, entre los cuales predominaban los trastornos ansiosos.

Hiperconexión

Los relatos coinciden con estudios globales, como el que publicó este año la revista Child and Adolescent Psychiatry, el cual advierte que los problemas de salud mental serán la principal causa de enfermedad en niños de 4 a 15 años a nivel mundial en los próximos años.

En la misma línea, el número de antidepresivos recetados a niños en Inglaterra, Escocia e Irlanda del Norte ha aumentado en los últimos tres años entre un 6% y un 15%, según reportó la cadena BBC el mes pasado.

¿Qué está sucediendo? Los especialistas consultados apuntan a que se trata de un tema multifactorial que, en parte, podría explicarse en mayor medida por el abuso de las tecnologías y las malas comunicaciones familiares que eso conlleva. Pero aclaran que aún no existe una causa establecida, pues no hay suficientes estudios al respecto.

“El uso de pantallas se asocia con el circuito de la dopamina, que es el neurotransmisor del placer. Al igual que el consumo de drogas, que libera mucha dopamina, investigaciones han encontrado que las pantallas producen lo mismo, que al mirarlas hay placer, pero luego producen ansiedad o depresión”, explica la doctora Aguirre.

El doctor Zamora agrega que el uso constante de redes sociales está creando niños hiperconectados con el mundo digital pero con pocas interacciones cara a cara. “Estamos viviendo en una sociedad compleja que prioriza la tecnología, el rendimiento y el consumo. Y eso tiene un impacto en que los niños se puedan sentir muy solos”, asegura.

Pero la doctora Viviana Hersokiv, jefa de psiquiatría infanto-juvenil de la Clínica Las Condes, no descarta tampoco que se trata de que los padres estén más alertas y consulten más.

“Aunque tenemos poco tiempo para dedicar a los hijos, creo que los padres están mucho más atentos. Hace unos años las familias ni siquiera sabían que los niños podían sufrir depresión”, puntualiza.

Autor: Janina Marcano F. en El Mercurio (2018). Artículo rescatado en Economía y Negocios